Cuando en fabricación se habla de salubridad, el primer aspecto a considerar es la piel de los trabajadores. Esta se ve sometida al polvo, a altas temperaturas y a irritaciones mecánicas. Otra fuente de riesgo para este órgano tan sensible se halla en los lubricantes refrigerantes (KSS). Quien desde el principio se vale de lubricantes respetuosos con la piel, usándolos de manera correcta, minimiza el riesgo de afecciones cutáneas y contribuye en gran medida a generar entornos laborales más protegidos.
Mejorar la salud y la seguridad protegiendo la piel y mejorando las condiciones higiénicas
Constituye responsabilidad de la dirección reducir al mínimo el potencial de riesgos en el puesto de trabajo. Esto, como es lógico, afecta también al empleo de lubricantes refrigerantes. Guantes e indumentaria de seguridad forman parte obligada del equipo de trabajo, sin garantizar al 100% la inexistencia de un contacto directo entre la piel y los lubricantes refrigerantes. Esto puede ser un problema de salud, ya que el contacto afecta a la piel, pudiendo producir sequedad, alergias o infecciones.
Los planes obligatorios de seguridad e higiene, así como de protección cutánea, especifican los medios que cada empresa debe emplear para proteger la piel, dependiendo del tipo de lubricante refrigerante en uso. El médico de la empresa y el fabricante de los medios de protección también tienen algo que decir en lo tocante a esta materia. El plan permite a los operarios conocer de primera mano qué medio protector deben utilizar y en qué momento, con tres cometidos complementarios: protección, limpieza y cuidado de la piel.
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