La industria de los plásticos o polímeros fue durante muchos años una industria oculta. Durante la mayor parte de su historia, nadie ha sabido mucho sobre el negocio de los plásticos porque está intercalado entre el petróleo y el gas y una gran variedad de productos acabados.
“Pero ahora, por motivos equivocados, los legisladores y el gran público están conociendo las empresas que fabrican polímeros, que van desde botellas de plástico y films, hasta envases de tupperware, tazas de café desechables y bolsas de plástico. Este es el resultado del enorme retroceso frente el azote de la basura plástica en nuestros ríos y océanos”, afirma John Richardson, Senior Consultant Asia de ICIS. Durante mucho tiempo, desde el nacimiento de la moderna industria de los plásticos en la década de 1950, nadie ha pensado demasiado en el impacto ambiental de la actividad de las compañías de polímeros.
“Los productores de polímeros se encuentran bajo una enorme presión pública y legislativa para encontrar formas técnica y económicamente más eficientes de reciclar plásticos; en otras palabras, hacer que sus productos no sean de petróleo y gas, sino de plásticos usados”, señala John Richardson.
El reciclaje se divide en dos categorías: mecánico y químico. El mecánico implica recoger y clasificar los residuos plásticos, una tarea costosa y difícil desde el punto de vista logístico, y fundirlos para convertirlos nuevamente en productos plásticos terminados.
El reciclaje químico implica descomponer los plásticos en sus componentes químicos. Lo que queda son los combustibles de transporte y algo llamado nafta.
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