Las preocupaciones sobre el impacto a largo plazo del brote de coronavirus en los principales mercados europeos de reciclaje se han intensificado tras la adopción de nuevas medidas de confinamiento en todo el continente.
Según afirman en un artículo Mark Victory y Matt Tudball, Senior Editors de Reciclaje en ICIS, las diferentes fuentes se muestran particularmente preocupadas por los limitados volúmenes que ingresan en los sistemas de recogida, las interrupciones logísticas, las posibles pérdidas de demanda posteriores en los sectores que no son de packaging, los compradores que abandonan las medidas de sostenibilidad y una reducción en la inversión necesaria a largo plazo.
El coronavirus ha tenido un gran impacto en los productos petroquímicos, obstaculizando las cadenas de suministro mundiales, cambiando los patrones de demanda de los consumidores y provocando grandes oscilaciones en los mercados. Al mismo tiempo, el crudo se ha desplomado a raíz de la guerra de precios en curso entre Arabia Saudí y Rusia, que también se siente en los mercados de plásticos vírgenes de toda Europa.
Mientras tanto, los mercados de reciclaje han estado operando en gran medida con normalidad, aunque con cierta precaución adicional por parte del comprador. Esto, sin embargo, está comenzando a cambiar.
Las fuentes en el mercado de tereftalato de polietileno reciclado (R-PET), el plástico más reciclado en toda Europa, ya están percibiendo un cambio en el comportamiento del consumidor, particularmente en relación a los hábitos de compra y, aún más importante, los hábitos de reciclaje, según afirman Mark Victory y Matt Tudball, de ICIS.
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