Ya en octubre, con el curso y rutina profesional ya asentados, nos encontramos inmersos en la segunda ola del coronavirus. Mientras unas empresas han adaptado sus instalaciones a la nueva situación para que sus empleados puedan desempeñar sus tareas, otras siguen apostando por el teletrabajo como medida preventiva.
Para permitir que los equipos tengan las mismas facilidades digitales en casa como en la oficina, es clave generar diversos puntos de acceso remoto. Para hacerlo, las empresas deben tomar muchas precauciones para impedir que hackers y otras amenazas digitales entren en sus sistemas y los de sus empleados. Proteger los datos internos de las compañías es clave.
Este modelo de trabajo que se impuso durante el confinamiento a contrarreloj supuso un esfuerzo grande para los equipos de IT de las empresas. Una vez desarrollado, ahora las compañías se enfrentan a otros retos, como la protección de datos y la prevención de ciberataques.
Los datos digitales son moneda de cambio para los criminales. Pueden venderlos, intercambiarlos, utilizarlos para generar ganancia o incluso pedir rescate por ellos. Y las consecuencias oscilan desde molestas hasta peligrosas para la estabilidad de la empresa y la seguridad de sus empleados.
En España, por ejemplo, el 36% de las compañías españolas fueron víctimas de un ciberataque durante los siete primeros meses de 2019, un dato muy superior al porcentaje global (24%), según el estudio de BitDefender, Hacked Off!.
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