En Alemania hay 30.000 turbinas eólicas en funcionamiento, muchas de las cuales están comenzando a envejecer. En 2019, se tuvieron que retirar 2.000 álabes de rotor; en 2024, esta cifra se disparará hasta 15.000. Pero, ¿dónde se pueden depositar estos gigantes de hasta 90 m de largo y 15 toneladas métricas? Los investigadores del Instituto Fraunhofer para la Investigación de la Madera, Wilhelm-Klauditz-Institut – WKI, tienen la solución: utilizaron una nueva técnica de reciclaje para recuperar y transformar la madera de balsa que contienen los álabes de rotor en, por ejemplo, esteras de aislamiento para edificios.
Los generadores de energía eólica antiguos deben desecharse, ya sea debido a la fatiga del material o simplemente porque están siendo reemplazados por sistemas más grandes y eficientes. Un estudio realizado por el Instituto Fraunhofer de Tecnología Química ICT predice que a los 15.000 álabes de rotor que deberán desecharse en 2024 se unirán otros 72.000 en los tres próximos años. Ya existen métodos ecológicos para eliminar el acero y el concreto en los generadores de energía eólica, pero reciclar los álabes de rotor sigue siendo problemático.
Los álabes de rotor no están hechos de acero. “Eso sería demasiado pesado y poco flexible. Están hechos principalmente de plástico reforzado con fibra de vidrio (GFRP) y madera de balsa aglomerada con resina epoxi o poliéster”, explica Peter Meinlschmidt, responsable de proyectos del Instituto Fraunhofer para la Investigación de la Madera, Wilhelm-Klauditz-Institut - WKI. Este aglomerado es extremadamente fuerte.
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