La retención del talento siempre ha sido uno de los principales objetivos de las empresas en España, al tratarse de una estrategia indispensable para crecer y ser competitivos. Los profesionales con talento están motivados, disfrutan con lo que hacen, tienen las competencias y capacidades necesarias para desempeñar bien su trabajo y están en permanente actualización de sus conocimientos. Con estos ingredientes, consiguen alcanzar los objetivos y resultados excepcionales, lo que implícitamente trae beneficios a la compañía donde trabajan.
La crisis del coronavirus ha puesto en evidencia la importancia de esta gestión. A corto plazo, la aparición de la COVID-19 desembocó en despidos, recortes salariales y ERTEs porque las empresas, en especial las pymes, no podían afrontar la situación.
Sin embargo, a medida que fueron pasando las semanas, se ha demostrado que para afrontar la nueva realidad -e incluso salir bien paradas- las compañías tienen que apostar por retener el talento de sus plantillas. Poco a poco, las firmas están recuperándose y se han dado cuenta de que esta estrategia sale más rentable que la contratación.
Nuevas necesidades
En la actualidad, para la mayoría de profesionales con talento, el sueldo a final de mes ha dejado de ser el único incentivo clave. Se fijan también en el salario emocional, un factor que se ha visto potenciado con la pandemia.
En ese sentido, la crisis del coronavirus ha acelerado la transformación digital de las empresas, un camino que llevamos viviendo en el siglo XXI y que ahora se hace básico para adaptarse a la nueva normalidad.
Para poder ver el contenido completo tienes que estar suscrito. El contenido completo para suscriptores incluye informes y artículos en profundidad
