La crisis del COVID-19 se ha declarado ya como una de las más grandes de los últimos 50 años. El número de infectados y fallecidos ha llevado a muchos gobiernos occidentales a decretar medidas absolutamente excepcionales y nunca vistas.
En el caso de España, esto ha incluido medidas como declarar el estado de alarma, detener la economía y confinar en sus casas a millones de personas. Esta coyuntura ha obligado a muchas empresas a apostar por el teletrabajo, aunque sea de forma temporal. Sin embargo, España es uno de los países de Europa con menor predicamento de esta forma de organización laboral: solo el 3% de los empleados teletrabaja regularmente, frente a países como Suecia, donde se aproxima al 30%.
En este escenario, fuentes de Efficy -CRM para todos los departamentos de la empresa que cuenta con casi 200 empleados repartidos por distintos países de Europa y una fuerte cultura del trabajo en remoto- señalan: “En nuestro caso no ha habido ningún problema con la transición, al tener ya una cultura del teletrabajo muy asentada. Contamos con los procesos y las herramientas a punto para gestionar el trabajo en remoto y han llevado a cabo varias medidas para que todos los empleados se sientan tan unidos como siempre”.
Para poder ver el contenido completo tienes que estar suscrito. El contenido completo para suscriptores incluye informes y artículos en profundidad

